jueves, 8 de enero de 2026

Teniente Coronel Bernardo González-Lázaro

 

Teniente coronel Bernardo González-Lázaro Sueiras: «contribuir a la seguridad de Mozambique es proteger nuestro futuro en España»

En Maputo, Mozambique
 2 de enero de 2026
  •  Mentoría, logística y el «valor de la presencia»: así es el día a día de los oficiales españoles, también durante estas fechas navideñas. Con su esfuerzo y entrega, contribuyen a que este país africano fortalezca su propia seguridad

Hoy, la Misión de Asistencia Militar de la Unión Europea —EUMAM, por sus siglas en inglés— en Mozambique es el despliegue más austral de las Fuerzas Armadas de España, que están presentes en la misión desde su lanzamiento en 2021. Por entonces, el Consejo de la Unión Europea aprobó una misión de adiestramiento —denominada EUTM Mozambique— con el objetivo de formar a los militares mozambiqueños para proteger a la población civil y restablecer la seguridad en la provincia septentrional de Cabo Delgado, donde el terrorismo de carácter yihadista eclosionó, con extrema violencia, en 2017.

Inicialmente, la EUTM fue un instrumento eficaz para adiestrar a los soldados mozambiqueños africanos y apoyar el proceso de consolidación de la paz, la ayuda humanitaria y la cooperación al desarrollo. Sin embargo, en 2024, el Comité Político y de Seguridad (CPS) de la Unión Europea incrementó el nivel de compromiso y ambición europeo: prorrogó la misión hasta el 30 de junio de 2026 y, lo más importante, acordó una transición gradual hacia un modelo de asistencia que combina asesoramiento, tutoría y formación especializada.

En este nuevo contexto, la misión se reconfiguró como EUMAM Mozambique, donde despliegan dos oficiales españoles dentro del cuartel general en la capital Maputo, con responsabilidades críticas en el planeamiento y conducción de las actividades de asesoramiento e instrucción.

En esta conversación, el teniente coronel Bernardo Gonzalez-Lázaro Sueiras, jefe del equipo militar español, detalla la importancia de este despliegue y del compromiso de España con la seguridad lejos de nuestras fronteras, desde el convencimiento de que «estamos aquí porque la defensa es un bien público que trasciende fronteras».

En 2021, la Unión Europea aprueba esta misión en Mozambique, ¿qué justifica un despliegue tan lejos de nuestro territorio europeo?

Sin duda, es una cuestión esencial para entender el despliegue europeo y la legitimidad de nuestra presencia aquí. Esta misión nace de una petición de auxilio del gobierno de Mozambique —formalizada en septiembre de 2020— ante la brutalidad del terrorismo yihadista en la provincia de Cabo Delgado, que para entonces ya había asesinado a más de 2000 personas y estaba provocando una crisis humanitaria devastadora.

Ante la solicitud de un país aliado y amigo, la Unión Europea decidió desplegar esta misión por tres razones: solidaridad humanitaria, estabilidad regional y seguridad global. Estamos aquí porque la defensa es un bien público que trasciende fronteras. No podemos olvidar que el terrorismo que combatimos aquí es una franquicia del autodenominado Estado Islámico —conocido por sus siglas, ISCAP—. Si dejamos espacio a esta brutalidad en Mozambique, crecerá y acabará afectando a Europa. España, como socio comprometido, entendió desde el minuto uno que nuestra frontera de seguridad avanzada también pasa por la región más septentrional de África.

En 2024 se transforman en una misión de asistencia militar integral, ¿qué había detrás para afrontar este nuevo reto?

El cambio no fue solo de siglas, fue un cambio de filosofía totalmente necesario, y, en gran medida, la mejor muestra del compromiso renovado de Europa y de España, que apoyó firmemente este nuevo enfoque. EUTM fue una historia de éxito. De 2021 a 2024, en cifras globales, logramos entrenar y equipar a once Unidades de Reacción Rápida (QRF): unos 1.700 soldados mozambiqueños de élite (Comandos y Fuzileiros) que ya están combatiendo en el norte con notable eficacia.

Sin embargo, nos dimos cuenta de que no bastaba con entrenar soldados; había que enseñar a las Fuerzas Armadas de Mozambique (FADM) a sostener ese esfuerzo en el tiempo. De nada sirve tener una unidad de élite si no existe la logística para alimentarla o la doctrina para relevarla cuando se agota. Con este objetivo, de mucho más calado para fortalecer el sector de seguridad, transitamos a EUMAM, pivotando hacia la sostenibilidad.

Ahora nuestro foco no es solo enseñar a combatir, sino enseñar a organizar, a planificar y a sostener. Hemos pasado de ser "instructores" a ser "mentores y asesores" estratégicos, con el propósito de hacerles autónomos. Más en concreto, y como un nuevo desafío, ahora también nos focalizamos en el denominado Ciclo de Regeneración: apoyar a las FADM en el proceso de recibir a las unidades que vuelven desgastadas del combate en Cabo Delgado, reorganizarlas, reequiparlas y volver a entrenarlas para que regresen al frente en las mejores condiciones y con garantías suficientes de eficacia para proteger a la población civil y acabar con la amenaza terrorista.

Con todo, y siendo honestos, hemos avanzado mucho, pero aún queda mucho trabajo y esfuerzo por hacer. Nuestro mandato actual acaba en junio de 2026, pero tanto Portugal como Mozambique ya han solicitado, en la última cumbre bilateral, que la misión se extienda hasta 2028. En mi opinión, consolidar un ejército moderno y autosuficiente necesita mucho tiempo; e irnos antes de tiempo sería poner en riesgo todo lo ganado.

España, como en todas las misiones de la Unión Europea en África, ha sido un pilar fundamental desde el inicio, ¿cuál es la aportación de los dos militares españoles a una EUMAM tan internacional?

Aunque cuantitativamente somos una aportación reducida, nuestra contribución cualitativa es muy importante, como nos reconocen a diario nuestros jefes y compañeros, tanto de la misión como de Mozambique. Nuestros puestos son decisivos en el "cerebro" de la misión, en su cuartel general, desde donde se planea y conducen todas las actividades.

Mi compañero y amigo, el comandante César Palomo Bernardos, lidera la Sección de Logística (J4) que, junto con su equipo, asesora a las unidades sobre el movimiento de equipos y suministros, mantenimiento de vehículos y materiales o el sostenimiento económico. En mi caso, ocupo la jefatura del Grupo de Entrenamiento y Mentorización (J7) y, por tanto, soy responsable de diseñar y supervisar toda la formación que reciben las FADM, desde los cursos de liderazgo para sargentos hasta la regeneración de las unidades de combate.

Sin el plan de entrenamiento del J7 y sin el sostén logístico del J4, la maquinaria se pararía. Por eso digo —con humildad, pero con mucho orgullo—, que la huella de España en la eficacia de esta misión es profunda, sin desmerecer a nuestros compañeros del resto de las naciones que la conforman. En el cuartel general, bajo el mando del Comodoro César Pires Correia de Portugal, trabajamos una familia de doce nacionalidades —once de la UE, más Serbia como país socio—; y cada nación lidera, como hace España, un área clave de la misión. La integración es total; aquí no hay banderas individuales, todos somos el "Equipo Europa".

¿Y cómo se relacionan con la población civil?, ¿cómo perciben esta cooperación europea y española?

La relación con los mozambiqueños —desde las autoridades civiles y militares hasta los jóvenes de Maputo— es excelente y permanente, y su percepción es muy positiva. De hecho, nuestro lema "Estamos Juntos" lo resume todo. No vivimos en un búnker, interactuamos constantemente con nuestros anfitriones africanos. La población valora que no venimos a combatir por ellos, sino a ayudarles a protegerse a sí mismos.

Por otro lado, también somos conscientes de que tienen muchas necesidades, y por eso desarrollamos una importante actividad de cooperación cívico-militar (CIMIC), con acciones que tocan el corazón de la gente. En nombre de EUMAM, hemos donado material deportivo al orfanato "Casa do Gaiato" o hemos colaborado con asociaciones de ayuda o con el Hogar de Ancianos de Nuestra Señora de los Desamparados. Ver la sonrisa de todos ellos cuando llegamos con ayuda tangible, o simplemente con nuestra presencia, es, a veces, la mayor recompensa del día. Detrás del uniforme ven personas que se preocupan genuinamente por el futuro de este país, y no dudan en demostrarnos su afecto.

P: Por último, y en estas fechas navideñas, ¿qué mensaje final le gustaría transmitir a sus familias y al conjunto de la sociedad española sobre su participación en esta misión de la UE?

A nuestras familias, y como les decimos a diario, transmitirles un mensaje de tranquilidad y, sobre todo, de gratitud. Somos muy conscientes de que, mientras nosotros estamos en Mozambique, ellos cuidan de nuestro hogar. Sin duda, en Navidad se les echa especialmente en falta, pero quiero que sepan que estamos bien, en una zona segura y en una misión no ejecutiva, es decir, no entramos en combate. Vuestro apoyo y vuestra fortaleza en casa son el motor que nos permite cumplir con nuestro deber aquí.

A la sociedad española, me gustaría decirle que la seguridad y el bienestar de los que disfrutamos en España dependen, en gran medida, de la estabilidad en regiones como esta. Esta es una misión de la Unión Europea, y nuestra presencia aquí demuestra que España es un socio leal, fiable y comprometido. Nuestra labor es silenciosa pero vital: al fortalecer el sector de seguridad de Mozambique, estamos ayudando a levantar un escudo contra el terrorismo y la inestabilidad, que protege también a Europa. Es un verdadero orgullo representar a nuestro país trabajando por un mundo más seguro.



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